¡Ya sale a Tupiza!

Desde el mirador de la virgen.

Desde el mirador de la virgen.

Nos resulta curioso detenernos a pensar que pasar de un país a otro no genera en la mayoría de los casos un cambio o choque cultural drástico. No desestimamos que si los existen, desde lo idiomático fundamentalmente, puesto que incluso desde lo cultural creemos que los destinos fronterizos siempre se ven ineludiblemente mimetizados en algunos aspectos. La Quiaca (Argentina) y Villazón (Bolivia) comparten un idioma, comparten un escenario geográfico y hasta muchos aspectos culturales característicos de ambas zonas. Suponemos el flujo continuo, incluso hasta relajado como hemos mencionado en el post anterior, es un indicador de esta afirmación. Sin embargo, para La Concaglia, en un afán romántico el aire tenia otro sabor y no pesaba lo mismo, el paso se hacia ligero al ritmo de la palpitación, la gente se convertía en el interrogante que ansiábamos develar, y dejar atrás nuestro país fue esa nostalgia devenida en verborragia.

Lo primero que hicimos, no obstante, fue ir directamente a tomar nuestro primer bus boliviano. Cabe aclarar cuánto se nos había hablado de esta como una experiencia en sí, dentro de la desorganización para conseguir un boleto, el precio “relativo”, los choferes menos pensados, los caminos andrajosos y el vértigo del qué vendrá. Villazon-Tupiza la ruta elegida, puesto que éste ultimo era el primer destino consignado.

El "Chorolque", bus que nos llevó a 200 km/h a Tupiza.

El “Chorolque”, bus que nos llevó a 200 km/h a Tupiza.

Tupiza en sí mismo es un pueblo relativamente grande, que se construye como tantos otros alrededor de la plaza de armas (hay muchas otras plazas), y muy parecido a muchos de los que hemos visitado en el norte argentino. Vestido por las montañas que lo rodean y le dan la vida en forma de color, mucha oferta gastronómica, hotelera y de artesanías. Lo mas característico tal vez el gran mercado de frutas, verduras, carnes, pollos y etcéteras; objeto que sería anfitrión de mayoría de almuerzos a lo largo del viaje, fundamentalmente por la relación precio-calidad. Vamos a confesar que no fue fácil desmitificar lo que las comidas de los mercados podrían generarnos a nivel salud. En materia transporte, desplazarse por dentro de los pueblos o ciudades en Bolivia se da en el marco de los minibuses, con tarifa única, sin paradas especificas, pintado con letras chinas (detalle de color, se ve que son el descarte de paises orientales); y sobre todo para muchos, se precisa de agilidad para poder ascender, sentarse, mantenerse sentado, pararse, y descender de los mismos.

Mini buses para personas cortas.

Mini buses para personas cortas.

Aquí en Tupiza los bolivianos se muestran hospitalarios, tal vez sepan que es la puerta de entrada para muchos de los viajeros que enfilan al norte. Nosotros a pesar del intento desesperado de muchos por alquilarnos caballos, pudimos acopiar la información necesaria para hacer la caminata hacia la Garganta del Diablo. ¿Les suena? Seguro, una vez más este nombre propio tan utilizado, presagio de caminata hacia un monumento a la geografía de material rocoso. Los Refutadores de Leyendas* dirán que es más de lo mismo, repetido el nombre, las características generales de un recorrido. Por suerte existen los Hombres Sensibles*, quienes enfurecidos defenderán a rajatabla la vivencia y dirán que las geoformas son distintas, tienen distintos colores, las ganas son otras, las expectativas siempre están a tope y no darán lugar al mejor o peor. La Concaglia reforzará el concepto y dirá como algo aprendido y amado, que aquí lo que se disfruta es la singularidad de cada experiencia.

*Ambos personajes conceptuales que presenta Alejandro Dolina en su libro “Crónicas del Ángel Gris”. Recomendado.

Espléndido.

Espléndido camino.

En esto de lo particular no queremos dejar de recordar y acercarles a ustedes una curiosidad: en camino hacia La Garganta del Diablo fuimos alcanzados, rodeados, sorprendidos, pero por sobre todas las cosas bendecidos por la presencia de una manada de cabras. Todas arriadas por una “cholita” que todos los días recorre junto a la manada, y con la cooperación de tres caninos, unos 5 kilómetros aproximadamente por tramo para que todos puedan hidratarse ante el incesante sol que hace brillar estas tierras.

Camino en busca de agua.

Camino en busca de agua.

Caminar por Tupiza resulta alentador para ir a fuego lento entendiendo al menos un poco la idiosincrasia de Bolivia, escuchar las sugerencias clásicas de locales y viajeros respecto de qué visitar, tal vez organizar un tour de 4 días a Uyuni, visitar el mirador de la virgen. Esta es nuestra experiencia y la que queremos compartir con ustedes. Como el tour de Uyuni (siguiente destino) extendido va en camino paralelo a nuestras consideraciones presupuestarias, optamos por tomar los boletos de tren, clase popular (bs.$ 25). Un capítulo aparte que para los interesados estaremos ofreciendo en la próxima publicación.

Precios y datos:
*bus Villazón-Tupiza: bs.$ 10
*hostel “Pedro Arraya” (cocina, wifi, dormitorio compartido, ducha caliente, zona centrica): bs.$ 22 (precio amigo)
*tren Tupiza-Uyuni: bs.$ 25 (clase popular día más económico).

+ fotos en Galería.

calco laconcaglia 88mm

2 Respuestas a “¡Ya sale a Tupiza!

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